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El arte colonial alcanza su apogeo durante el siglo XVIII cuando los talleres no dan abasto con los pedidos; en escultura, las mascarillas permiten la fabricación rápida de rostros y los bastidores o armazones de madera que reemplazan las tallas de bulto - tallas completas en tres dimensiones y ahuecadas - , facilitan el transporte de obras de gran tamaño. |
En esta lejana Capitanía General de Chile, hubo poco desarrollo de las manifestaciones artísticas. En Chile se importaban obras de arte desde los principales talleres americanos especialmente tallas de Quito y pinturas del Cuzco. Desde mediados del siglo XVIII, las clases más cultas de las colonias hispanoamericanas van lentamente transformando su mentalidad a causa de la propagación de las ideas de Ilustración francesa. Las manifestaciones artísticas van cambiando su finalidad estrictamente religiosa del modelo hispano por otras temáticas. Estas ideas también van penetrando en Chile, donde se ha logrado una mejor relación con los araucanos y un mayor bienestar económico. Una manifestación de arte europeo que surge en nuestro país es el taller fundado en Calera de Tango por jesuitas bárvaros que llegan a comienzos del setecientos e introducen las formas ondulantes y refinadas del Rococó germano. Delicadas piezas de plata, relojes, esculturas y cuadros salen de ese taller que se cerró luego de la expulsión de los Jesuitas en 1767.
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