sientan caballeros y damas de la sociedad cuzqueña de fines del siglo XVII, ricamente vestidos. Entre las viandas, sobresalen los americanos ajíes y pimientos. A la derecha, un séquito de pobres y mendigos recuerdan por su estupendo realismo a los grandes pintores del barroco español. El pintor impone así su peculiar visión hispanoamericana retratando los personajes y los ambientes de su tiempo histórico con un sentido muy propio de la composición y del color.
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