Cristo
Resucitado.
Gaspar de la Cueva, c. 1630. Madera policromada. 109 cm.
Fue realizado por este escultor español, discípulo de
J.M. Montañés, establecido en el Alto Perú. Destaca la
esbeltez de la figura, el elegante plegado de los paños,
la policromía refinada y la expresión melancólica del
rostro con ojos de párpados anchos, que son como una
firma del escultor.

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